Pata de Perro Diciembre de 2008

By alonsovera

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Split

Hija de Dalmacia

Por Alonso Vera Cantú

 

Más allá de los vicios que hoy día exime la industria turística, está el hombre en su búsqueda por entenderse a sí mismo en un planeta donde, como he dicho anteriormente, hay tantas realidades posibles como posibilidades reales.

Más allá también de la imaginación, en aquel recóndito paraje de la mente donde habita el explorador que todos los citadinos llevamos dentro, se encuentra un litoral que es decorado con cipreses, ciudades monumentales, poblados históricos y algunas de las costas más prístinas del mundo.

Sin embargo, su encanto radica en el porte mediterráneo y la elegancia casual con la que se le presenta al visitante. Y basta mirar a los ojos de sus habitantes para apreciar la herencia de griegos antiguos e italianos contemporáneos a su ya sublimado corazón eslavo.

 

Costa es

Ésta es efectivamente Dalmacia, el resultado de todas las culturas que han tenido a bien navegar, conquistar, amar y comerciar en el Mediterráneo. Su dirección es el callejón que dibuja el mar Adriático y culmina con Venecia. Y su suerte, y en ocasiones también su desgracia, ha sido encontrarse en el vértice de las civilizaciones cardinales. Primero entre las partes latina y bizantina del Imperio Romano. Más tarde entre el mundo católico y el ortodoxo, y finalmente entre la Europa occidental y el Imperio Turco.

 

Sin embargo, se ha comportado siempre a la altura, absorbiendo de los sabios y artistas, libros e ideas llegadas de los confines del mundo, y que han andado libres de prejuicios por sus calles desgastadas ya por el caminar del tiempo, pero radiantes a la luz de los astros.

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Una y más

La Costa Dálmata es una y muchas a la vez, por lo que bien vale la pena descubrir sus matices con calma e inevitable devoción. Porque pocos son los destinos impregnados con semejante estilo.

 

Y conforme pasa el tiempo y subsana sus heridas de guerra, el mundo exterior la incluye dentro de sus itinerarios. Pero se mantiene aún coqueta para el viajero, quien comienza a nombrarla ya como “la nueva Riviera” por el encanto de sus ciudades costeras, donde los veleros y yates se encuentran durante la primavera y el verano.

 

Y fue en Split, el centro económico y cultural de Dalmacia, donde tuve a bien disfrutar una de las vidas nocturnas más activas de la región, así como los locales más hermosos por consenso nacional y una gran diversidad de atractivos que sobrepasaron cualquier exigencia.

 

Pero éste puerto es mucho más que estilo y diversión. Es la antigua Spalanto romana, y resguarda el Palacio de Diocleciano, aquel militar al que sus tropas llevaron al poder y quien aseguró la supervivencia del Imperio Romano por dos siglos más de los proyectados en su tiempo.

 

El palacio en forma de cuadrilátero fue erigido hacia el año 300 como villa del emperador y cuartel militar. Y durante el dominio de la república veneciana fue transformado en una ciudadela, utilizando el Mausoleo de Diocleciano y su templo de Júpiter como la Catedral de San Dominus. Hoy día ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, y es toda una experiencia visitar las ruinas de unos y otros entre angostos peristilos columnados, plazas abiertas y paseos marinos.

 

Un poco más

Split es bien conocida ya por su historia, pero sobre todo por la hermosura de sus mujeres y la amabilidad de sus habitantes en general, quienes pasan la tarde frente a la bahía, bebiendo y platicando hasta que la noche demanda su atención.

 

Es entonces cuando sus bares y clubes se encienden con mayor jocosidad que en el resto de la costa, debido a la gran población de estudiantes que radica en la ciudad. Sus clubes combinan bien la escena turística y local, con generosos espacios interiores y terrazas al aire libre donde pasar la noche bailando bajo las estrellas y bebiendo deliciosos cócteles, vinos y cervezas locales entre monumentos egipcios y columnatas romanas.

 

Sobra decir que Split es un sitio que ejemplifica la esencia de Dalmacia, quien se sacude la memoria bélica y transmuta su pasado socialista. Split es uno de esos destino que bien vale la pena cerrar los ojos de cuando en cuando para recordarle. Muchas fueron las experiencias en Croacia, y el mundo en general, ya serán suyas. Mientras tanto gracias, buen fin de año, y hasta la próxima.

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